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Microplásticos: 14 millones de toneladas en el fondo del mar Nuestros compromisos en Onet

Los microplásticos se acumulan con el tiempo formando una alfombra en nuestros ríos, suelos y océanos. El resultado: los fondos marinos están cubiertos de 14 millones de toneladas de microplásticos. Y estas partículas de polímero, ingeridas por muchos seres vivos, acaban en nuestros platos. ¿De dónde vienen? 

 

De nuestros bienes de consumo, envases, detergentes, cosméticos, pinturas, etc. 

 

En Europa, los microplásticos son objeto de estudios científicos y de rigurosas normativas. Si bien los impactos sobre la salud y el medio ambiente aún no están del todo claros, los Estados presionan al sector de la industria para que reduzca su producción de microplásticos. Dentro del grupo Onet, el trabajo ya ha comenzado.

Una plaga planetaria

Su tamaño oscila entre 5 milímetros y unos cientos de nanómetros, es decir, 70 veces inferior al grosor de un cabello. Por diminutos que sean, los microplásticos se han convertido en una auténtica plaga para el planeta.

 

Según la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth

(Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation, CSIRO)14 millones de toneladas de microplásticos yacen en el lecho marino. Para esta primera evaluación global, la CSIRO utilizó un robot submarino con el fin de tomar muestras en lugares de la costa sur de Australia a profundidades de hasta 3000 metros.

Los resultados científicos publicados en la revista Frontiers in Marine Science  muestran que en las zonas donde existen más residuos flotantes, hay más microplásticos en el fondo del agua.

 

Pero, hoy día, los microplásticos están por todas partes, incluso en las zonas polares.

Investigadores alemanes del Instituto Alfred Wegener de investigación polar y marina han demostrado por primera vez la presencia de microplásticos en la banquisa del Ártico. Una de las muestras tomadas contenía 12 000 micropartículas de plástico por litro de agua congelada. Se trata de una concentración cientos de veces superior a la de análisis hechos en el agua marina.

 

Los plásticos más habituales son el polietileno (como el de las bolsas de un solo uso), el polipropileno y el poliestireno (de envases alimentarios).

También se componen de diferentes aditivos que proporcionan al producto final flexibilidad, rigidez, resistencia al fuego, etc. Sin embargo, estos aditivos son productos químicos potencialmente contaminantes y las bacterias que se adhieren a la superficie pueden ser contaminantes biológicos.

 

La Anses (Agencia Nacional de Seguridad Alimentaria, Medioambiental y Laboral, por sus siglas en francés) estima que el 10 % de los plásticos producidos desde su invención han terminado en los océanos.

La agencia francesa está trabajando para evaluar la cantidad y naturaleza de las partículas de plástico en determinados alimentos, así como el nivel de exposición y los riesgos para la salud humana. También investiga si los microplásticos pueden liberar en los alimentos determinados aditivos que son propios de su diseño.

La agencia también está trabajando con otros científicos extranjeros para desarrollar protocolos comunes que permitan comparar los resultados en diferentes países.

Por último, el centro de Boulogne-sur-Mer del laboratorio de seguridad alimentaria participa en el proyecto regional CPER Marco para crear una plataforma de análisis de microplásticos.

 

La legislación muestra el camino

En 2016, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) puso de manifiesto la existencia de micro y nanoplásticos en los alimentos. Por ello, los expertos han identificado la necesidad de generar más datos sobre el nivel de impacto en la dieta y sus efectos en la salud humana. Con este fin, la EFSA organizará  [u]un coloquio científico en mayo de 2021 en Lisboa para hablar de los avances de la investigación en este ámbito. En Europa, la regulación, a través de la estrategia europea Los plásticos, el nuevo pacto verde, puede limitar los daños gracias a la directiva SUP (prohibición de los plásticos de un solo uso).

Pos su parte, la ley francesa contra los residuos y la economía circular (AGEC) promulgada en febrero de 2020, sigue la misma dirección.

Sin embargo, para detener esta contaminación que afecta al mundo entero, todas las fuerzas asociadas son bienvenidas: científicos, legisladores, industria y organizaciones benéficas.

La Fondación Ellen MacArthur es una de ellas. Junto a industriales comprometidos, y a través de publicaciones como Repenser l’avenir des plastiques («Replantear el futuro de los plásticos»), esta fundación destaca acciones ejemplares para desarrollar la recogida y el reciclaje en países sin infraestructuras de clasificación. También aboga por soluciones industriales basadas en materiales verdaderamente biodegradables y sin sustancias tóxicas, en la prevención y la reutilización.

Por otro lado, una parte del sector aborda la cuestión mediante iniciativas internacionales tales como la Alliance to end plastics waste (Alianza internacional para acabar con los residuos plásticos) o la operación Clean Sweep . Este programa, puesto en marcha en Europa en 2015, tiene por meta evitar la pérdida de gránulos de plástico (escamas, polvos, etc.) en el medio ambiente durante las fases de producción, envasado o transporte. Hasta la fecha, esta acción internacional reúne a 700 miembros entre federaciones, productores, transformadores, transportistas y recicladores. Estos se han comprometido a mejorar su centro de producción, a poner en marcha un procedimiento interno para detener las fugas de plásticos en el medio ambiente, a sensibilizar a sus empleados sobre el tema, a cumplir la normativa local y a animar a sus socios comerciales a seguir el mismo camino.

 

Onet se compromete en concreto con la preservación de los océanos

La empresa puede actuar individualmente para contribuir a la mejora del conocimiento científico y reducir su huella medioambiental.

 

En Onet, ambas acciones van de la mano.

Desde 2002, adoptamos la iniciativa ecorresponsable «Un regalo para el futuro». Basándonos en esta experiencia, estamos preparándonos para convertirnos en una empresa con impacto mediante un seguimiento cuantificable de los aspectos sociales y medioambientales de todas nuestras actividades.

 

Este compromiso persigue tres objetivos principales:

  • dar prioridad a cualquier tecnología que preserve los recursos naturales y la biodiversidad;
  • prestar servicios fomentando la economía circular;
  • avanzar hacia la descarbonización de nuestras actividades.

Por tanto, el desempeño económico y la protección del medio ambiente deben ser complementarios. Esto garantiza el desarrollo constante de nuestra facturación y rentabilidad, necesarias para conseguir nuevas inversiones.

En la actualidad, trabajamos en varios proyectos basados en la economía circular y en la preservación de la salud de todos nuestros clientes y empleados. Nuestra adhesión en 2018 al Instituto Nacional de Economía Circular de Francia así lo atestigua. Pero nuestro compromiso no acaba ahí.

 

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Onet da la vuelta al mundo con Fabrice Amedeo

El año pasado, firmamos una alianza de tres años para apoyar el proyecto de Fabrice Amedeo, navegante comprometido con la preservación de los océanos y del planeta en su conjunto.

Cuando el GIEC advirtió en septiembre de 2019 de un mundo marino más cálido, más salado y con menos oxígeno, decidimos participar activamente en la lucha contra el calentamiento de la Tierra.

En concreto, financiamos un sensor a bordo del velero de competición del patrón Fabrice Amedeo. Este sensor, compuesto por varios módulos, es capaz de recoger datos sobre la salinidad del agua, el CO2 y el contenido de fitoplancton, además de medir la presencia de microplásticos.

 

Estos datos son inéditos ya que se recogen en alta mar, en lugares por los que las naves científicas pasan cada 10 años. Se ponen a disposición de laboratorios científicos como el Ifremer.

Estos datos son muy esperados y, al mismo tiempo, temidos. Entre otras cosas,

  • ayudan a cartografiar las concentraciones medias de microplásticos por masa de agua y a situarlas en el contexto dinámico de la circulación en superficie;
  • caracterizan el perfil de contaminación metálica de los microplásticos por regiones (Atlántico Norte, Atlántico Sur, Pacífico Sur, océano Índico);
  • evalúan la toxicidad de los microplásticos en cada gran masa de agua de todo el mundo.

 

No es muy agradable ser testigo de la degradación de nuestros océanos. Pero espero que los sensores que voy a llevar a bordo en esta Vendée Globe me permitan aportar mucha información sobre el estado y la fragilidad de nuestros océanos.

Fabrice Amedeo antes de soltar amarras para su 2ª Vendée Globe

Desde su partida, cambia los filtros de los sensores todos los días y los guarda en su bolsa para filtros. Esto le supone unos minutos al día.

 

En todos nuestros sectores, desempeñamos un papel en la preservación de los recursos. En Onet estamos convencidos de que cada persona, en su ámbito, debe aportar respuestas innovadoras y responsables para afrontar los grandes retos de hoy y de mañana. Por eso queremos apoyar el proyecto de Fabrice Amedeo. Su enfoque se corresponde plenamente con los valores de nuestro grupo, escucha, respeto y audacia, que son la base de nuestras acciones y que todos nuestros empleados avalan.

Biogistic: una solución ecorresponsable y sostenible

Como proveedor de servicios de limpieza industrial, somos conscientes del impacto que tiene la limpieza en todos los ciudadanos. Por eso nos comprometemos a utilizar productos ecorresponsables, sin componentes químicos, en el 95 % de los centros que se nos confían.

 

Sobre el terreno, esta estrategia está dando sus frutos y se traduce desde hace más de dos años en el uso de productos con etiqueta ecológica y la reutilización de envases de plástico. Nuestra solución Biogistic es la primera oferta basada en los principios de la economía circular y permite a nuestros equipos manipular los productos de forma segura.

 

Partimos de la constatación de que el uso de productos detergentes no es inocuo para la salud de los usuarios profesionales ni para el medio ambiente. Por ello, hemos decidido reducir estos riesgos químicos al tiempo que controlamos los costes. Así, los productos de limpieza convencionales han sido sustituidos por productos ecoetiquetados y biotecnológicos, en combinación con una sensibilización de nuestros empleados respecto a las buenas prácticas. Esto contribuye a reducir los residuos en la naturaleza, especialmente en los océanos.

 

Al mismo tiempo, estamos actuando sobre la reducción de los residuos plásticos y efluentes utilizando de forma interna máquinas de dilución in situ, los Dilumob, y contenedores de plástico reutilizables.

A finales de 2019, se habían instalado un total de 173 Dilumob en las sucursales del Grupo, lo que permitió ahorrar veinte toneladas de plástico al año, el equivalente a 400 000 botellas. Hemos podido formar a 7500 empleados en sus puestos de trabajo.

En los próximos cinco años, esperamos reducir el número de botellas en dos millones, al tiempo que seguimos trabajando en el ecodiseño y el reciclaje de jarras de plástico con el fin de reducir nuestra producción de residuos en un 30 %.

 

En un momento en que las empresas cuestionan cada vez más su razón de ser, es hora de pasar a la acción y formar parte de la solución ante los grandes retos de nuestro tiempo. Nuestro grupo familiar siempre ha compatibilizado el concepto de desarrollo con el de sostenibilidad. Creemos que debemos actuar colectivamente y que las empresas desempeñan un papel fundamental en la construcción de un futuro mejor y más sostenible para todos. Creemos en esta fuerza colectiva y, desde hace más de 150 años, trabajamos para organizarla en el plano medioambiental y social mediante nuestro enfoque de desarrollo responsable.

 

Consulta nuestro Informe de Desarrollo Responsable de 2019