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Un mes de Vendée Globe con Fabrice Amedeo

Ya ha pasado un mes desde que Fabrice Amedeo zarpara de Les Sables d’Olonne. Tras reducir la distancia que lo separaba de los otros barcos, está esperando a tener condiciones meteorológicas óptimas para unirse a los rivales que encabezan la regata. 

 

cuarta semana / #4SEMAINEDUVG

 

Análisis de la regata

A la cabeza de la flota, Charlie Dalin sigue ocupando la primera posición, seguido de Louis Burton y Thomas Ruyant. El skipper del Apivia fue el primero en pasar el Cabo de Buena Esperanza durante la noche del lunes al martes, mientras tenía lugar la operación de rescate de Kevin Escoffier. El IMOCA PRB se dobló literalmente por la mitad cuando iba en 3ª posición. 

 

Tras pasar 11 horas en su balsa salvavidas, Kevin Escoffier fue rescatado milagrosamente por Jean Le Cam. Ayer, Sébastien Simon y Samantha Davies anunciaron que habían colisionado con dos OFNI, uno en el florete de estribor y otro en la quilla. Ambas embarcaciones se dirigen al norte a velocidad reducida para recuperar condiciones más tranquilas y plantear las reparaciones. Estos últimos días han sido especialmente difíciles para los skippers de la Vendée Globe. 

 

A las condiciones hostiles que asolan a los marineros al entrar en los «cuarenta rugientes» se suman la angustia y las advertencias. Navegar por las tumultuosas aguas del Gran Sur no es tarea baladí.

A principios de la semana, Fabrice había «perdido el tren»

Había visto cómo el grupo de su amigo Cali Boissières, al que había vuelto a alcanzar con éxito, despegaba gracias a un sistema de baja presión al que no logró aferrarse. Sucedió en cuestión de unas decenas de millas.

 

«He reducido su ventaja en 200 millas en estos últimos días y ahora van a sacarme otras 500. La verdad es que ayer estaba desesperado al ver cómo se esfumaba esta nueva oportunidad. Pero hoy, ¿cómo no maravillarme ante los colores que me ofrece el anticiclón de Santa Elena? Hace un tiempo agradable. El barco se desliza sobre el agua. Me he resignado. El objetivo de esta Vendée Globe no es cumplir mis ambiciones iniciales. Es terminar de construirme como persona: aprender a tener paciencia, aprender a lidiar con una frustración profunda.»

 

Nuestro navegante ya no mira la clasificación que le hace fijarse en el corto plazo, la frustración y el deseo de conseguirlo todo de inmediato. Mira la línea del horizonte en 360° y ha guardado el impermeable de regatista por un tiempo.

Miércoles, 2 de diciembre: la lucha de nuestro navegante

Protegido por el anticiclón de Santa Elena, último escudo protector antes de la primera depresión austral y el gran tobogán de los mares del Sur.

 

«Todas estas oportunidades climáticas que no he podido aprovechar durante las últimas tres semanas… La suerte no siempre está de tu lado. Pero, ¿qué me depara el océano en el Sur? El accidente de Kevin. Los choques contra OFNI o material de pesca en el caso de Jérémie, Alex, Sébastien y Samantha. Somos testigos de las consecuencias de nuestro devastador capitalismo y del peligro que corre el planeta».

 

Nuestro navegante ha comprobado que cada vez hay más cosas que flotan en el agua a la deriva, con la amenaza que ello supone.

El jueves, 3 de diciembre, Fabrice Amedeo avanzaba a 12 nudos en dirección sureste

El anticiclón de Santa Elena, que había bloqueado a los primeros participantes la semana pasada, ahora está ralentizando a la cola de la flota. Tras una noche tranquila, Fabrice aceleró y aprovechó las agradables condiciones de navegación antes de su primera depresión austral. «La velocidad va a aumentar en dirección a Sudáfrica», explicó el skipper por teléfono.

 

El anticiclón de Santa Elena, que había bloqueado a los primeros participantes la semana pasada, ahora está ralentizando a la cola de la flota. Tras una noche tranquila, Fabrice aceleró y aprovechó las agradables condiciones de navegación antes de su primera depresión austral. «La velocidad va a aumentar en dirección a Sudáfrica», explicó el skipper por teléfono.

 

«Me preocupaban mucho los posibles 40 nudos de ceñida a lo largo de la zona de hielo. Pero finalmente navegaré con vientos fuertes más bien favorables», asegura Fabrice. «Preveo que lo que viene traerá más calma. Pero todo esto hay que cogerlo con pinzas, ya que los informes meteorológicos de aquí son mucho menos precisos que los de nuestra zona. Tuve esa sensación hace cuatro años y estoy empezando a tenerla de nuevo este año: me ayudan a analizar lo que me pasa, pero no siempre me dicen con exactitud qué hacer y adónde ir».

Actualmente, Fabrice Amedeo está esperando una depresión que lo salve

A partir de mañana, nuestro navegante espera condiciones meteorológicas más clementes. Está disfrutando de estos momentos y afirma:

 

«Las luces que hay aquí son mágicas. Es un espacio en cierto modo atemporal marcado por la calma y la inmovilidad. Creo que avanzo más rápido en mi mente que en el agua».

 

Estos momentos de lentitud permiten a nuestro skipper hacer balance y volver a centrarse en lo esencial antes de llegar a los mares del Sur.

 

«Creo que no hay nada más bonito que hacer realidad los sueños, pero los sueños tienen una faceta infantil: cierto rechazo de la realidad. La realidad me dio en toda la cara durante la salida de esta Vendée Globe y creo que estoy consiguiendo despedirme de mis ambiciones iniciales y aceptar esta nueva realidad. Al final, esta situación me brinda la ocasión única de hacer y experimentar mi Vendée Globe sin la presión del resultado. Realizarla por mí y por vosotros, con quienes la comparto. Vivir esta gran aventura y crecer como ser humano».